En el calor del hogar, sensación de bienestar y miradas de compenetración llenas de amistad, guiños de ojos y sonrisas que se intercambian entre todos los familiares presentes. Hoy es un día especial, todos se han reunido en casa de ella, están sentados alrededor de una mesa de madera repleta de comida. Ella se ha pasado todo el día cocinando por eso que su mirada se muestra cansada mientras los demás ríen y conversan, menos mal que su hija ha estado todo el día ayudándole y su marido se encargó de hacer la compra y limpiarlo todo antes de que los invitados llegaran.
Tras un breve tentempié y como no acompañado de la primera copa de vino, mientras esperaban a los más tardones de la familia, decidieron comenzar la cena cuya tradición empezó 5 años atrás cuando se mudaron a otros lugares. Unos se casaron y se movieron a otra ciudad para buscar un trabajo mejor, otros decidieron irse al pueblo para criar en otro ambiente a sus hijos, mientras otros seguían estudiando en la capital o decidieron continuar su vida allí. Por lo que después de unos meses sin verse y manteniendo contacto solo vía telefónica, decidieron quedar para cenar una noche cualquiera y desde entonces todos los años vuelven a reunirse.
La primera cena fue la más especial ya que todos tenían algo que celebrar; Pablo había pedido matrimonio a María, Estefanía se había quedado embarazada, Javier había terminado su tesis, y la anfitriona, Paola había encontrado trabajo. Sin embargo, todos los años hay algo especial que celebrar, en este caso después de 5 años Javier ha conseguido un contrato de 5 años y se ha mudado a vivir con su novia mientras que Pablo y María esperan su segundo hijo.
Tras una larga conversación con la mesa ya casi vacía de comida, Paola decide traer el postre, aun no han decidido que van a hacer después; si irse de copas o quedarse en el sofá charlando o jugando a las cartas, otra de las tradiciones familiares por excelencia.
También tienen que decidir dónde van a pasar las vacaciones este año, todos los años intentar pillarse los mismos días de vacaciones e irse juntos a algún lugar. Los veranos juntos suelen ser muy íntimos en algún lugar lejano, perdido de la muchedumbre de la ciudad, del ruido y del estrés. Normalmente, no es difícil elegir el sitio ya que suelen tener opiniones similares; alguna vez que otra difieren, pero intentan solucionarlo de la manera más pacifica posible; suena utópico decir que casi no hay discusiones, sin discusiones no sería una familia, más de una vez han terminado las veladas con caras largas y enfadados, pero nada que no se pueda solucionar.

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